Just another WordPress.com weblog. Aborda temas de reflexiones, investigaciones y propuestas para enfrentar el desafío de "informar y formar" responsablemente en reproducción y sexualidad humana, especialmente a los niños y jóvenes, en un compromiso conjunto de "familia", "escuela" y "profesionales especialistas.

Prof. Germán Jara G.

INTRODUCCIÓN. CONCEPTOS GENERALES.

La “Sexualidad” como componente de la personalidad humana, involucra no tan sólo aspectos biológicos, sino también psicológicos, sociales, culturales, morales, religiosos y aún económicos. La sexualidad no puede entenderse, independiente de principios éticos, morales y religiosos, característicos de una determinada cultura. Su ejercicio puede ser fuente de expresión de los más profundos y nobles sentimientos como el engendrar un hijo voluntaria y responsablemente y por tanto deseado y esperado. En contraste, puede implicar graves trastornos en la vida personal y social de los sujetos, puesto que, de “Lenguaje de Amor” puede transformarse en instrumento de explotación (prostitución, pornografía), sufrimientos (violación, abusos sexuales) y conflictos (embarazos inoportunos, adquisición de alguna ITS o SIDA) cuando se ejerce en un contexto de “ignorancia” y desprovista de “afecto, voluntad, libertad y responsabilidad”. La sexualidad ejercida en un contexto de pareja madura, estable y responsable, puede tener connotaciones como: apertura a la vida, expresión lúdica y placentera, pero siempre con el condimento indispensable de la afectividad (amor) que le da el toque intrínsecamente humano.
Considerando por una parte, que la sexualidad representa un lenguaje de amor, que permite la comunicación afectiva y física entre sujetos y por otra, que somos sexuados desde que nacemos, viviéndola diariamente en todas nuestras acciones y de forma diferente a lo largo de nuestra vida, es razonable sostener entonces, que ella es factible de “aprender, perfeccionar, manejar y orientar”, es decir, desarrollar conductas entendidas como expresión visible de “actitudes y valores”, que permitan un comportamiento sexual basado en una determinación personal inteligente, libre y voluntaria. Es necesario recordar que la ignorancia no es factor protector de nada; por el contrario ella favorece el desarrollo de comportamientos esclavizantes o de riesgo. Como sostiene la Organización Mundial de la Salud (OMS) la sexualidad sana involucra tres aspectos, a saber:
· La aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva y para controlarla de acuerdo a una ética personal y social.
· La ausencia de temores, sentimientos de vergüenza y culpabilidad. De creencias infundadas y de otros factores psicológicos que inhiban la reacción sexual o perturben las relaciones sexuales.
· La ausencia de trastornos orgánicos, de enfermedades y deficiencias que entorpezcan la actividad sexual y reproductiva.
Reconocer que el ser humano, es un ser sexuado desde que nace y que tiene capacidad de decisión, debe manifestarse en el respeto por el comportamiento de los demás, no obstante que éste, pueda ser contrario o chocar con nuestro propio esquema. Se puede o no estar de acuerdo con personas y comportamientos, pero ello no debiera implicar necesariamente, descalificaciones o discriminaciones. Lo contrario, es modelar un marco de intolerancia y falta de respeto por la persona humana.
Por esto, el diálogo abierto y franco en el campo de la sexualidad permitirá a los individuos, conocer, reconocer y aceptar su propio sexo, desde el punto de vista físico, psíquico y social, como así mismo conocer, reconocer y aceptar al otro sexo y otras orientaciones sexuales.
La práctica de este diálogo, favorece no sólo la aceptación de la sexualidad como tal, sino también la posibilidad de su ejercicio de forma racionalmente libre, en que la responsabilidad y voluntad, representen los autocontroles personales.
De esta forma, se respalda la capacidad y el derecho que tienen los individuos de hacer sus propias opciones, terminando así con la arraigada costumbre de los adultos, de decidir por los demás, particularmente por los adolescentes, sin reconocer y muchas veces sin aceptar la posibilidad que éstos se equivoquen.
Para esto es necesario, poner a disposición de toda persona, las herramientas indispensables para que conozcan los aspectos relacionados con sexualidad, en la convicción que, particularmente los jóvenes, tienen el derecho de ser tratados con respeto a su libre albedrío; como seres capaces de tomar resoluciones propias y de aceptar y asumir sus consecuencias.
Para que las decisiones sean las más adecuadas, es necesario que los individuos cuenten con las herramientas apropiadas, tanto informativas (contenidos que apunten a una información veraz, medida y oportuna) como formativas (autoimagen, autoestima, afectividad, principios, valores, toma de decisiones).
De esta forma se contribuye no sólo a favorecer, la aceptación de la sexualidad como tal, sino también, la capacidad de ejercerla y orientarla al servicio de la realización personal y sin perder identidad, consolidar en el futuro, las relaciones de pareja, en un contexto de “amor, compromiso, respeto, fidelidad y dignidad”.
Que estas relaciones, sean manifestaciones de complementariedad y no de antagonismo, explotación o cosificación de la persona humana, prisma bajo el cual el sexo se transforma prácticamente, en un “objeto o mercadería de consumo” y muy habitualmente de carácter “desechable”.
Se puede llegar así, al “ejercicio sexual”, con un carácter “exclusivamente hedonístico”, adquiriendo la sexualidad su más pura expresión de “genitalidad”. Puesto que, desprovista de afectividad, la sexualidad pierde su connotación humanizante.
No obstante lo expuesto, normalmente se ha privilegiado la “Educación del silencio” (sexo tabú) o la “Cultura de la avestruz” escabullendo el enfrentamiento de los problemas e inquietudes que se dan en el ámbito de la “reproducción y sexualidad humana”, particularmente en los adolescentes.
Estos al no contar con la acción formadora de la familia o de la escuela, quedan expuestos a aprender de sus amigos (tan ignorantes como ellos); de los medios de comunicación que si bien pueden entregar información, ésta no siempre va acompañada de las correspondientes acciones formativas. De la experiencia directa, que en muchos casos pueden ser más bien negativas e incluso a veces limitadoras para una expresión futura de una sexualidad, plena y gratificante.
Entendiendo y aceptando que son los padres, en derecho y deber, los responsables directos del proceso educativo integral de niños y jóvenes y por tanto deberían asumir su rol formador en el ámbito de la sexualidad y reproducción humana, no es menos cierto y reconocido, que normalmente los padres no asumen esta responsabilidad, reconociendo habitualmente sus inhibiciones y dificultades para abordar la temática.
Esto es comprensible, porque ellos también como la mayoría de los adultos, somos productos del “círculo de analfabetismo” que ha imperado en el campo de la sexualidad y reproducción humana en nuestro país. Hay autores que piensan que “sólo los padres” deben informar a sus hijos sobre la vida sexual; sin embargo muchos son los que se han quedado esperando o siguen aguardando que les llegue dicha información. En contraste, otros creen que el sexo es “tan natural”, que no hay “nada que se tenga que aprender, ni nada que enseñar”.
Por su parte, la “Educación Formal Tradicional” se ha caracterizado por la ausencia de “Educación Sexual” en sus planes y programas. Con excepción de algunos colegios confesionales, en el resto, habitualmente se han dado iniciativas con connotación biologicistas, asistemáticas, fragmentarias y muchas veces, riesgosamente voluntaristas, es decir, implementadas por personas sin formación amplia y sólida y en ciertos casos, incluso con problemas personales no resueltos en el ámbito de su propia sexualidad. Situaciones como esta última, puede implicar que se provoquen, más daños que beneficios.
Se han privilegiado acciones más bien con carácter de “parches”, que con finalidad realmente formativa o preventiva, frente a problemas puntuales, calificados de “alarmantes”: revistas pornográficas, cuadernos con dibujos eróticos, algún embarazo precoz, etc. Típicas son las “charlas” dadas por especialistas, que a la larga quedan como semillas tiradas al viento. Distinto es cuando esas charlas forman parte de un programa sistemático y permanente, dentro del currículum escolar.
Tradicionalmente se han dado acciones, más bien con carácter represivo, punitivo y aún discriminatorio, como lo muestra la tradicional marginación del sistema escolar regular de la adolescente embarazada, respecto de lo cual, el Ministerio de Educación de Chile emitió el 5 de marzo de 1991 la circular N° 247 sugiriendo, dar la oportunidad para que la adolescente continúe en el sistema y que en el curso del año 2004, se hizo ley. Sin embargo a la fecha, siguen produciéndose situaciones de discriminación con respecto a las adolescentes madres o embarazadas. Todo esto se ha agudizado por la dificultad de comprometer e incorporar a los padres a una tarea, en la cual obviamente, sus responsabilidades debieran ser ineludibles y por tanto decisivas. La Educación Sexual, debiera estar en manos de la familia, puesto que es ella el núcleo socializador básico, en cuyo seno debiera llevarse a cabo el proceso formativo integral y permanente de niños y jóvenes, especialmente a través de la acción “modeladora” de los padres. Es mediante, un “estilo de vida definido y consecuente” y particularmente de la manifestación de los afectos a través del lenguaje “no verbal”, como la familia puede educar a los hijos.
No obstante, existe conciencia que en la práctica, la familia no asume su rol protagónico y es por ello que se hace recomendable y necesario el desarrollo de Programas de Educación Sexual, insertos en el currículum normal, en los cuales se puedan también considerar implementación de “Escuelas para Padres y Apoderados”, que incluyan reuniones de trabajo, seminarios y jornadas, que aborden temas relacionados, con el desarrollo integral de niños y jóvenes. De este modo, en forma absolutamente natural, se reforzará la fundamental relación “Familia-Escuela”, para un trabajo armónico y coherente al servicio del proceso formativo integral de los educandos. Así también padres y apoderados, se sentirán más fuertemente comprometidos, con sus hijos y con la Escuela.
Ya en 1968 se dio inicio en Chile, a un programa denominado “Vida Familiar y Educación Sexual” (VIFES), elaborado por un conjunto de destacados profesionales de las más variadas disciplinas y que apuntaba a la “formación integral de los niños y jóvenes”. Este programa, fue discontinuado a partir de 1973.
Por otra parte el Ministerio de Educación Chileno, en 1993 entregó a la comunidad el documento “Política de Educación en Sexualidad. Para el Mejoramiento de la Calidad de la Educación”. En este documento, el Ministerio entregó las estrategias, criterios, líneas de acción, medidas y recomendaciones para apoyar la elaboración de Programas de Educación Sexual que cada establecimiento del país, conforme a su propia realidad escolar, debería elaborar. Después de haber propiciado las JOCAS, Jornadas de Conversación de Afectividad y Sexualidad, cuyos resultados no fueron del todo provechosos, el Ministerio de Educación ha estado desarrollando en los últimos años Programas Pilotos de Educación Sexual en algunos establecimientos educacionales. No obstante, no existe consenso respecto a un enfoque único de la sexualidad; por tanto, el Ministerio no ha entregado oficialmente un Programa con contenidos definidos, que puedan satisfacer todas las expectativas y realidades y solo ha señalado que es posible focalizar la Educación Sexual transversalmente en las distintas asignaturas, a partir de los contenidos mínimos obligatorios.

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Comentarios en: "REFLECCIONES ACERCA DE LA EDUCACIÓN SEXUAL" (6)

  1. gonzalo morantes dijo:

    exelente, me encanta descubrir que en nuestro hermano paìs de Chile estan preocupados por este tema que es de un intrès grandìsimo y fundamental jpara formaciòn integral de la juventud

  2. Muy bueno este blog, profesor. Como profesional y gestor social, he encontrado en sus breves, precisos y completos post, una guía y material que me ha servido mucho para mi trabajo social a favor de la población desplazada en Colombia.

  3. juan pailalef dijo:

    German: me encontre por casualidad con tu blog . Tu tema ,me parecio muy interesante . yo al igual que tu tengo un blog sobre sexualidad . creo que el trabajar la sexualidad en el ambito escolar constituye una necesidad cada vez mayor . si deseas darte una vuelta por mi blog su titulo es sexualidad y escuela .

  4. itzel bonga dijo:

    Disculpe la molestia pero espero que usted lea mi comentario aunque no es es mas una pregunta cuales son las zona q le dan placer al hombre? por q solo dan sobre las mujeres aparten que ellos deban aprender sobre nosotras, uno mismo debe aprender tambien, por que no aceso para coner acerca del de le los hombres susu zonas eroticas?

  5. hola, soy una estudiante de trabajo social (ctes, argentina) y justamente nos toca realizar charlas de educ. sexual en escuelas como parte de nuestras prácticas preprofesionales. Quisiera agradecer por las ideas que me ha aportado este blog. También pedir mas información, o maneras de llegar a una clase porque se hace dificil tratar estos temas con chicos adolescentes, o púberes

  6. Excelente trabajo profesor, le consulto si puedo utilizar la encuesta, por supuesto citando ls fuente.

    agradecido,

    Juan

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